miércoles, 7 de marzo de 2018

Y tú ¿qué piensas de México cuando vas en Metrobús?

Decidí ser usuario del Metrobús desde que descubrí que ahorro en tiempo, dinero y estrés, pues ahora vivo a 20 minutos, o menos, de la oficina. Es una maravilla moverse de un punto a otro en poco tiempo en esta ciudad tan saturada de gente y automóviles viviendo en un constante atolladero.

Sin embargo, no todo es felicidad, porque, a través de experiencia, he podido observar la falta de educación, respeto, empatía, tolerancia, solidaridad, la indiferencia, de los usuarios, incluyéndome.

En una ocasión me encontraba formada para ir a casa en Metrobús y el primer vagón que se paró iba un poco lleno, a un lado mío estaba una familia esperando también: mamá, hijo mayor e hijo menor en silla de ruedas con visible problema motor. Las puertas se abrieron y la gente creó un caos en el que nadie podía salir o entrar y, pese a que muchos de los que iban ocupando el lugar destinado a personas con alguna discapacidad, vieron a la familia, ninguno tuvo la decencia de hacer espacio para que subieran. En la cara de la familia, especialmente la del pequeño pude ver la decepción instantánea que esto provocó, sumado al cansancio que mostraban sus rostros. El niño hizo gestos de reclamo cuando el Metrobús arrancó y su hermano y mamá lo consolaron diciendo que pronto llegaría otro. Entonces me pregunté: ¿Cuánto tiempo estarían esperando hasta que pasó el siguiente semivacío y pudieron ingresar? Sentí tanto coraje, tristeza e impotencia por no haber hecho algo para ayudarlos.

Esto me llevó a observar con mayor atención y reflexionar sobre el uso que damos al transporte público en el país, especialmente en el Metrobús:

Algunos vamos saliendo del trabajo, otros irán rumbo a su jornada, estamos cansados, con ganas de llegar a nuestro hogar a descansar, a cenar, llegar puntual al trabajo, a alguna reunión, etc., no somos los únicos.

Formados y en espera del Metrobús, llevas algún tiempo parado o sentado, rodeado de gente con la misma necesidad que tú y, ¡Oh, sorpresa, el Metrobús va a reventar!, no entra ni una mosca: hay tráfico, llovió, una marcha, no importa; como si fuera el último que va a pasar en el día o fuese el fin del mundo, todos nos queremos subir sí o sí, sin importar si en el intento no dejamos que bajen los que lo requieren, sin importar si lastimamos, agredimos, empujamos a los demás. ¿Por qué la agresión?

Y qué decir del uso de los primeros vagones del Metrobús que, se supone y es muy claro, están destinados para el sexo femenino, mujeres embarazadas, mamás y papás con menores de edad, adultos mayores de ambos sexos, personas con capacidades diferentes. ¿Por qué el abuso?

¿Qué tal los que se hacen los dormidos para no ceder su lugar, no importa siquiera si a su lado va parado un adulto mayor, sea hombre o mujer? O las mujeres y su indiferencia al ver a un hombre cargando un bebé. ¿Querían igualdad? Ceder el asiento a un papá con bebé en brazos o aun adulto mayor del sexo masculino es igualdad.

¿Por qué los padres de familia que llevan a los hijos no tan pequeños sentados en un lugar, mientras una mujer embarazada, adulto mayor, papá/mamá con hijo en brazos, no les enseñan a cederlo? No se vayan a quedar paralíticos por ir parados un par de estaciones. Pero no, les enseñan a ser "gandallas" desde pequeños.

¡Ah!, y no olvidarnos de los que pasan golpeando y empujando porque tienen que bajarse en la siguiente parada y no estaban listos, ¿es muy difícil decir con permiso?. y otros que se paran frente a la puerta, aunque no vayan a bajar por un buen rato, y no dejan que los demás puedan entrar o salir.

¿Qué tiene que pasar para que esto cambie? ¿Qué es lo peor que podría suceder si todos empezáramos a ser más amables? México nos necesita, necesita que seamos más generosos, respetuosos, empáticos, amables entre nosotros, y no solo en cuestiones de transporte.

No podemos ir por la vida siendo tan indiferentes. El cambio está en nosotros y es nuestra responsabilidad.

y tú, ¿qué piensas de México cuando vas en Metrobús?

Kira