jueves, 10 de noviembre de 2016

Detrás del telón

Mi paso por las artes escénicas fue efímero, entre presentaciones escolares de danza y puestas en escena de alguna obra como proyecto para las clases de español y literatura. Me gustaba la idea de poder ser alguien más por un momento gracias al vestuario y maquillaje.

Vivía en una ciudad a la que rara vez llegaban eventos culturales de calidad, pocas veces tuve la oportunidad de ver alguna obra de teatro o algo de ballet, hasta que me mudé a CDMX.

Empecé a trabajar con compañías de teatro, tuve la oportunidad de conocer a los directores y a algunos actores. Entonces, como mi trabajo se trataba de apoyarlos para que se presentaran en el extranjero, tenía que ver y crearme una opinión sobre lo que estaba enviando al resto del mundo.

Así fue como comencé mi aventura recorriendo los teatros de la Ciudad.

Cada vez me resulta más fascinante el teatro, es sensible y seductor. No es lo mismo ver una buena adaptación fílmica de alguna obra de teatro escrita por Cervantes, por ejemplo, a verla actuada en vivo. Se ve y se siente tan de cerca, de forma más íntima, lo que el actor representa. Transmite mucho más que una pantalla.

Los actores son vulnerables cuando están en escena: un pequeño error cambia el esquema de la obra y, tener la asombrosa capacidad de improvisación para hacer que el público no se dé cuenta de que se olvidó o cambió una línea, no es tarea fácil. No pueden parar el ritmo de la obra para decir: “¡Corte, se repite!”.

He visto obras de diferentes géneros, con actores reconocidos a nivel nacional por su trabajo en televisoras y compañías emergentes, y es en el escenario de un teatro en donde se descubre quien es bueno en la actuación.

Es admirable el trabajo en equipo entre el director, los productores, actores y los técnicos, para crear obras de arte tan volátiles e interesantes, a través de los cambios de vestuario, maquillaje y escenario en cuestión de segundos, los efectos de sonido, la música y el juego de luces, como parte de la puesta en escena de un texto.

México tiene una gran oferta teatral competitiva a nivel internacional. Mucho talento entre las compañías que día a día buscan una oportunidad para mostrar su trabajo y actores que dejan el alma en el escenario.

Y bueno, tengo la fortuna de contar con grandes amigos, con quienes he compartido la oportunidad de ver obras excelentes. El teatro ha resultado cautivador para mí y mis cinco sentidos.


Para Los Colochos.

Kira